Ornitorrincos y bomberos.

Probablemente hubiese dicho que mi madre es una paranoica si no lo hubiese vivido yo misma, pero he tenido la mala suerte de verlo todo. No ha sido nada agradable, créeme.  En realidad, era raro que los 26 vecinos que vivían en el bloque antes de que nosotras llegásemos  estuviesen acostumbrados a ese olor tan fuerte, cuya descripción me voy a ahorrar a fin de que no sufras un ataque de vómitos en el hotel. Ni siquiera sé porque te cuento esto; supongo que lo morboso nos atrae un poco a todos.  Por lo visto, y ya nos lo había advertido el casero, la vecina del bajo tampoco abría la puerta mucho, no más que para salir a por el pan algún día; pero yo no la había visto hasta ayer. Los vecinos hablan, cuentan cosas sobre esa pobre mujer. Vive con más animales de los que se están permitidos (si es que hay legislación sobre ese tema), y de lo más raros. Por las noches se escuchan miles de pequeños piececitos corretear por la casa, chapoteos en el agua y maullidos; muchos maullidos. Supongo que tanto animal huele, está claro. Y también supongo que eso que dicen sobre el olfato del hombre también lo es; por muy nauseabundo que sea un olor, te acabas acostumbrando. Pero mi madre tenía razón, miles de pasitos pequeños pero ningún grito, ningún paso de mujer. Nada. Como si no existiera.

Yo acababa de llegar de trabajar y ya la iba a matar; porque sabía que había sido ella. Delante del portal de mi casa había al menos 3 coches de policía, un Samur y 15 bomberos.  Cariño, te lo prometo, cuando vi salir el cuerpo envuelto me asusté muchísimo. Pero cuando vi que al cuerpo le seguían cerca de 7 gatos y 2 perros, sabía que mamá había llamado a la policía por el olor. Llevaba días amenazando a los vecinos con ello, pero nadie le hacía ni caso porque decían que era por tener tantos animales, pero ese no era un olor sano. Olía a muerte, y no exagero, que sé lo que estás pensando.

Resulta que se llamaba Rosa. Le dio un ataque al corazón hace 15 días más o menos. No sé qué hacía con tanto animal en casa, en serio. Víctor, tenía hasta un animalillo en un barreño, tenía pico de pato y estaba más frío que ella. Y palomas sueltas por la casa, y hasta un mapache. Menos mal que vuelves la semana que viene cielo. Como todos los vecinos sean así, nos volvemos al pueblo.

Te echo de menos

Muchos besos

Anna

Es un relato que tuve que escribir para un taller, y se me fue de las manos.

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